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Una mujer muy avanzada espiritualmente lucía dos brazaletes de cristal en su muñeca. Tenía esposo, al que amaba entrañablemente. Un día el esposo murió y entonces la mujer se despojó de sus brazaletes de cristal y se los puso de oro. Todo el mundo se sorprendió y le preguntaron por qué hacía eso justo en tan lamentable situación. La mujer repuso:
-Antes el cuerpo de mi marido era tan frágil como los brazaletes de cristal, pero ahora él es fuerte y permanente como estos brazaletes de oro. |
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