Habla siempre de salud, de progreso y de victoria. Repite: "la fuerza de Dios habita en mí"
Iniciar sesión | ¿Eres nuevo aquí? Regístrate
El maestro le dice al discípulo:
Valoración de los usuarios: / 5
PobreEl mejor 
-Acércate al cementerio. Una vez allí, con toda la fuerza de tus pulmones, comienza a gritar toda clase de halagos a los muertos.

El discípulo se dirige al cementerio. Una vez allí, comienza a decir toda suerte de elogios a los muertos y después regresa junto al maestro.

-¿Qué dijeron los muertos?- pregunta el maestro.

-No respondieron- contesta el discípulo.

Y el maestro le ordena ahora:

-Volverás al cementerio y soltarás toda clase de insultos a los muertos.

El discípulo acude de nuevo al cementerio y sigue las instrucciones del maestro. Vocifera toda suerte de imprecaciones contra los muertos y después se reúne con el maestro.

-¿Qué dijeron los muertos?- pregunta por segunda vez el maestro.

-No respondieron- contesta el discípulo.

Y el maestro concluye:

-Así debes ser tú: indiferente como un muerto ante los halagos o los insultos de las otras personas.

Comentarios  

 
#2 Guest 11-08-2011 14:42
:zzz :love:
 
 
#1 Hector Samuel Macias Villa 10-08-2010 03:16
Muy bueno, se lo contare a los ninos de la escuela nino jesus de praga el proximo miercoles 11 de agosto.
 

Escribir un comentario