EL TRABAJO COMO MISIÓN

" Si un hombre es llamado para ser barrendero de calles, debería barrer esas calles con todo su entusiasmo"

¿ Cómo hacer para amar el trabajo ? No es fácil, pero tampoco imposible. Debemos amar lo que hacemos, no ver el trabajo como un castigo sino como una bendición y como una oportunidad de servicio.

Aún el trabajo más humilde nos permite amar, mejorar el mundo y obtener una recompensa más valiosa que un salario justo: la satisfacción de servir.

  Agradecerle a Dios por todo lo que uno ha recibido y aceptar la responsabilidad de hacerse útil para los demás es un ingrediente fundamental, para alcanzar el Objetivo Supremo de la vida.