Los valores familiares

Todos los padres queremos que nuestros hijos desarrollen el respeto y la compasión por otras personas. Queremos que sean honestos, decentes y considerados; que sepan defender sus principios, cooperar con otros y actuar de manera solidaria. Queremos que tomen decisiones responsables.

Cómo compartir y enseñarles a nuestros hijos los valores, normas, principios que consideramos fundamentales?

Así como los niños necesitan ser guiados académicamente, también deben ser educados en los valores: cómo respetar a los demás, cómo ser honestos y cómo asumir responsabilidad por las decisiones que uno toma.

Es importante que los padres hablen con sus hijos sobre la importancia de los valores, las normas, las reglas; que conversen sobre los derechos y las obligaciones que tienen como miembros de una sociedad; y que establezcan, juntos, los derechos de que gozan y las obligaciones que deben cumplir en el ámbito del hogar.

En las palabras –y en los hechos–, los padres juegan un papel fundamental a la hora de enseñar a sus hijos a distinguir entre lo correcto y lo no correcto.

Las investigaciones indican que la adolescencia es una etapa de comportamiento riesgoso (beber alcohol y manejar, fumar, tomar drogas); por lo tanto, los padres deben ayudar a sus hijos a calcular las consecuencias de las acciones que se realizan.

La mayoría de los jóvenes comparten los valores de sus padres en sus aspectos más importantes. Sus prioridades y principios.

Éstas son algunas formas en que puedes ayudar a tu hijo a desarrollar valores:

- Terminar un deber difícil o un trabajo complicado es una manera de dar el ejemplo para que tu hijo se habitúe a finalizar sus deberes.

- Cuidar las relaciones familiares. El modelo de los padres que se tratan con respeto es un ejemplo que el adolescente reproducirá en su comportamiento.

- Respetar a los demás. Cuando un joven ve que sus padres aprecian a las personas de todas las razas y religiones, está más abierto a tener amistades diversas y a desarrollar comportamientos de solidaridad y tolerancia.

- Aceptar cuando se pierde es una manera de enseñarle a tu hijo que ganar no es todo. La conocida frase: "Lo importante no es ganar sino competir" la podemos poner en práctica en cualquier actividad que realicemos.

- Mostrar que los fracasos son parte de la vida; que frente a la adversidad hay que seguir adelante; que las malas experiencias algo, siempre, enseñan. Así tu hijo aprenderá a superar los malos momentos y a enfrentar y resolver situaciones difíciles.

- Reírse de los propios errores. De esta manera tu hijo será más capaz de aceptar las propias imperfecciones.

- La actitud de los adultos frente al dinero y las posesiones influye en la visión de los jóvenes. Demuéstrale a tu hijo que su valor como individuo y el de otros no se define en términos materiales (qué auto se tiene, en qué casa se vive, qué ropa se usa). Es probable que tu hijo adopte la misma filosofía. En este sentido es importante que cumplas con las necesidades de tu hijo pero guiándolo para que sepa discernir entre lo que necesita y lo que quiere.



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